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La historia de i-flex™ se remonta a comienzos de 1990 cuando Erik Hansen, un granjero de Langeland, Dinamarca, descubrió por casualidad que el fruto de la planta Rosa Canina parecía ayudar a calmar el dolor de las articulaciones.

 

Alentado por este hallazgo, Erik elaboró el primer polvo de rosa mosqueta. Extraído a partir de las rosas que cultivaba en su propia granja, vendió el polvo a sus amigos y vecinos después de hablarles de su experiencia positiva.

 

La respuesta de estos primeros clientes fue tan contundente que Erik y su hijo Torbjorn decidieron avalar científicamente su descubrimiento. Para ello se pusieron en contacto con científicos del hospital local a fin de que analizaran los componentes de la rosa mosqueta causantes de estos favorables beneficios sobre las articulaciones.

 

Al principio, los científicos se mostraron escépticos ante los efectos atribuidos al fruto de esta planta, más comúnmente conocida por su uso en infusiones y mermeladas que por su posible acción beneficiosa sobre la salud articular. A pesar de todo, estuvieron de acuerdo en realizar algunos estudios.

 

Cuando los resultados de las pruebas empezaron a salir a la luz, los investigadores se mostraron cada vez más convencidos de las propiedades del polvo de rosa mosqueta de Langeland. Desde entonces se han llevado a cabo diversos estudios científicos específicos con varios cientos de personas que han sido publicados en prestigiosas publicaciones científicas. Los resultados de estos estudios se comentan con más detalle en Investigación científica